Cirugía y anemia: ¿Qué debo hacer?

LA ANEMIA SE DEBE ESTUDIAR E INTENTAR CORREGIR, SIEMPRE QUE SEA POSIBLE, ANTES DE TU CIRUGÍA. ASÍ TENDRÁS MENOS RIESGO DURANTE LA OPERACIÓN Y ES MENOS PROBABLE QUE NECESITES UNA TRANSFUSIÓN.

La anemia es una circunstancia médica que se caracteriza por la disminución anormal en el tamaño o en el número de glóbulos rojos que contiene la sangre o una disminución del nivel de hemoglobina que es una proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno por la sangre, desde los pulmones hasta los distintos órganos. Suele manifestarse por cansancio pero no siempre el paciente lo relaciona con una anemia.

La anemia en el paciente quirúrgico conlleva mayor morbilidad y mortalidad, más tiempo de hospitalización y peor calidad de vida de los pacientes. Por otra parte, si tienes anemia es más probable que requieras una transfusión sanguínea durante su  cirugía o en el postoperatorio. El riesgo de sangrado y transfusión aumenta en algunos tipos de cirugía como la oncológica y traumatológica.

Recomendaciones previas a la cirugía

La anemia suele detectarse en la analítica que se realiza previa a la consulta de anestesia.

La anemia sin causa conocida se debe considerar siempre como secundaria a otro problema, que habrá que buscar y diagnosticar. Por lo tanto, la cirugía electiva (la que no es urgente y se puede diferir) se debe retrasar hasta que se llegue al diagnóstico.

En caso de no poder demorar su cirugía, el médico anestesista le recomendará las medidas adecuadas para corregir esta circunstancia de forma que usted llegue a la cirugía de la forma más óptima posible.